Follow me, into nowhere

4 jul. 2010

"...Estos tipos reciben constantemente la pisada del mundo. Cualquiera se les impone, y ellos no pueden guarecerse sino en el camuflaje, en la pasividad, en el mimetismo. Sonriendo y callando. Aguantando, en una palabra. Y ahí esta el peligro. En que se aguantan, en que están obligados a aguantar. Porque aguantar, usted sabe, es una energía para adentro, una fuerza que tenía que ser centrífuga y usted la tuerce, la da vuelta y la hace centrípeta. Y entonces, claro, el homúnculo hace eso, aguanta, aguanta, aguanta, la prepotencia, el fracaso, la soledad, la postergación, todo lo aguanta. Pero cada cosa que aguanta es una piedra que se hecha dentro del espíritu y hace peso. Hasta que un día la capacidad está colmada y entonces basta un grano de arena, una nimiedad que le exija un nuevo aguante, a lo mejor usted que lo miró fijo o le negó el saludo, y todo lo que el hombrecito lleva adentro le sale al exterior con la fuerza de un volcán en erupción, lo desfonda, lo da vuelta del derecho al revés, como a una media, y ocurre una catástrofe: el hombrecito mata, incendia, hace una revolución..."

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