Follow me, into nowhere

4 sept. 2011

¿Qué mejor día del año para estar más feliz que nunca que el último, el que nos deja a un paso de comenzar todo de nuevo? Descartemos el suicidio en año nuevo. En cambio el domingo, tiene otra esencia. Estar en domingo es admitir que al otro día la semana comienza nuevamente, la rutina se modifica de manera casi imperceptible; se hace lunes, hay que ir a trabajar, a estudiar, volver a casa, comer a horario, bañarse y tener un momento de ocio (si es que lo hay). No se vuelve a ver rastro de ese clima de soltura que se percibe en el "fin de semana", esa ruptura de horarios, esa falta de puntillismo, esa poca prisa que envuelve nuestros días de descanso. Y como el ser humano es un animal de costumbre, resiste. Resiste año tras año de su vida esta agobiante rutina hasta que se vuelve un anciano, jubilado, o como quieran llamarlo, sin actividades programadas (demás esta decir que hay gente de edad avanzada que si tiene rutinas, tal vez, porque no logra despegarse de la vida rutinaria de poder llegar tarde). Ahora bien, como no todos somos iguales, somos un grupo, los mas sensibles tal vez, los que notamos esta ruptura dominical en nuestro esquema de sentimientos y nos hundimos en una leve depresión semanal que nos indica que un ciclo de 7 días llego a su fin, y uno nuevo esta por comenzar, en el cual vamos a hacer prácticamente lo mismo a no ser que algo, totalmente fuera de programa, acontezca.

Están quienes indudablemente y con un tono de convicción en la voz que nos daría hasta mala espina, nos dicen que prefieren la rutina, saber que va a pasar cada día de la semana, que van a comer, a donde van a ir y cómo van a hacerlo, a quienes verán, que horarios manejaran, etc.... y estamos los que quedamos anonadados de manera temprana con este fenómeno reiterativo al que la vida nos enfrenta. Hablo en plural, en un nosotras inclusivo, y pongo en mi voz a todos aquellos que repudien a la rutina como parte de la vida, que no conciban, que (por ejemplo) en 80 años de vida, vivamos 80 primaveras florecientes y llenas de mariposas, ¿Por qué no pasar dos años en Ushuaia y vivimos 78 primaveras y 82 inviernos?, 960 meses de días soleados y amarillos ¿Que hay de Inglaterra, tiene otra iluminación natural y pasamos una vida ignorándola, llegando a rozarla con nuestros días nublados?, 28800 días sabiendo que vamos a hacer al día siguiente ¿Qué nos pasa, se nos agota la creatividad?. Lamentablemente el mundo sistemático en el que nos toco vivir nos quiere obligar a trabajar todo un año para descansar dos semanas, nos da las mismas estaciones, año tras año, de la misma manera, en el mismo lugar, nos dicen a que edad tenemos que estar en el colegio, estudiando en una universidad, estar trabajando, teniendo una familia o retirándonos de todo aquello. Pero no es esta realidad la que tiene que hacernos dar un paso hacia atrás, dejar que nos esposen a la rutina, si somos consientes de ella, y no estamos de acuerdo, hagamos lo imposible para que no exista, tengamos todos los días una idea distinta, estemos en lugares que no hayamos estado, con quienes no hubiésemos imaginado estar, recorramos, cambiemos, olvidemos, mejoremos, inventemos, hagamos todo lo que nos haga sentir que no estamos volviendo a hacer nada. Que cada sensación sea única y valoremos a las cosas por el sentido que le dan a la vida de manera individual. Son los que ven todo esto, y no hacen nada para cambiarlo, quienes se suicidan en domingo. Por que no admiten un momento distinto para empezar a hacer las cosas distintas, porque no pueden no saber, no estar seguros. Y lo único, al menos en este mundo que es seguro, es que estás muerto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Partículas del mundo